En el 2009, la actora caminaba por la vereda de la calle
Crisóstomo Álvarez cuando tropezó con una baldosa que se encontraba en muy mal
estado. Esto provocó su caída y la posterior lesión.
La mujer, en ese entonces de 74 años de edad, quedó con una
incapacidad física parcial y permanente del 25 por ciento como consecuencia de
un cuadro por fractura de radio distal de muñeca derecha. La administración
macrista deberá indemnizar a la mujer por 90 mil pesos.
La resolución afirmó lo siguiente: “Ha quedado acreditado
que la anomalía en la vereda en cuestión se constituyó en la causa eficiente,
exclusiva y excluyente de la caída de la actora”. Y que el Estado “debe
controlar que las personas puedan transitar por la vía pública sin peligro,
pues tiene el deber de atender a la seguridad y salubridad de los habitantes”.
Dos años después del accidente, el Área de Inspección de
Obras de la
Dirección General de Vías Peatonales realizó una inspección
en el lugar y constató que el estado de la vereda continuaba igual que al
momento del accidente.
El gobierno porteño apeló el fallo, aunque la Sala J de la Cámara Civil confirmó
la determinación sosteniendo que “las deficientes y peligrosas condiciones de
una calle de intenso tránsito de vehículos, comprometen el deber que pesa sobre
la Comuna de
atender a la seguridad de los habitantes y de controlar que la vía pública se
mantenga en forma apta para su circulación”.

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